El karate-do del Maestro Egami

(S. Egami)

Karate-do Shotokai

El Karate-do del Maestro Egami

 Eloy Izquierdo

Conforme van pasando los años desde la muerte del Maestro, van cambiando las interpretaciones de sus enseñanzas. Muchas personas, la mayoría de ellas dedicadas a la enseñanza del karate Shotokai, pretenden transmitir el “verdadero” karate del Maestro Egami, a veces, creo que inconscientemente, poniendo en boca del Maestro palabras que dudo llegara a pronunciar y mucho menos a escribir. Así, me resulta a veces difícil ver en determinadas formas de práctica una coherencia técnica y sobre todo filosófica que permitan reconocer el estilo.

Resulta frecuente hablar del Karate Shotokai como el Karate del Maestro Egami, pero no debemos olvidar la gran contribución del Maestro Hironishi[1], compañero del maestro Egami desde los primeros años y cabeza visible de la Nihon Karate do Shotokai en vida y a la muerte del Maestro.

Es preciso admitir una cierta evolución en los discípulos más directos, en aquellos que pudieron practicar bajo la dirección del Maestro Egami al menos durante unos cuantos años, pero en ellos se aprecia, al menos en los que he conocido, un fundamento técnico común. De forma similar el karate que desarrollaron Gigo (Yoshitaka) Funakoshi, Shigeru Egami, Genshin Hironishi y otros maestros dentro y fuera de Shotokai supuso una evolución del karate del padre del primero, el Maestro Gichin Funakoshi, evolución que, salvo la incipiente orientación de determinados grupos hacia la competición, contó con el beneplácito del Maestro. Mi preocupación se centra en la siguiente generación, la mía, la de los alumnos de los alumnos del Maestro Egami y lo que está (estamos) enseñando a la siguiente y tengamos en cuenta que ya hay otra generación posterior que está recibiendo enseñanzas de ésta.

Tras la publicación de los dos libros del Maestro Egami, “Karate para el especialista” publicado en japonés en 1970 y no traducido y del que parece ser que se imprimieron únicamente 1000 ejemplares, y el más conocido “El camino del Karate más allá de la técnica” publicado en inglés en 1976  ( Egami, S. (1976).    y reeditado posteriormente bajo el nombre “El corazón del Karate do”, no hay mucha más documentación de primera mano a nuestro alcance que algunos artículos publicados (en japonés) en el boletín de la Nihon Karate do Shotokai y todo aquello que por transmisión oral nos haya podido llegar a cada uno de nosotros de nuestros instructores.

Tampoco podemos olvidar en este punto la contribución de la Nihon Karate do Shotokai a la difusión del karate del maestro Funakoshi al publicar en inglés los dos libros del Maestro Funakoshi “Karate do Kyohan” y “Karate do Nyumon”, de los que posee por cesión de sus herederos, los derechos de autor. Estos dos libros, junto con los dos anteriormente citados constituyen los documentos de estudio fundamentales para intentar comprender la evolución del Karate desde el Maestro Funakoshi hasta los Maestros Hironishi y Egami. Posteriormente se publicó en inglés el libro del Maestro Funakoshi, “Karate jitsu”, cuyo original japonés data de 1930.

El problema de la transmisión oral es de sobre conocido: la deformación de la información recibida al ser nuevamente transmitida. Probablemente la necesidad de documentación para aprender algo sea un rasgo de nuestra cultura occidental y en la cuna del karate no se planteen otra forma de estudio del arte que el descubrimiento a través de la propia práctica y de la enseñanza directa. Ello quizás haya motivado la aparición en Europa (sobre todo en Francia) de varios libros escritos por occidentales (dirigentes de diversas asociaciones practicantes del estilo, aunque con sus rasgos peculiares) sobre karate Shotokai. Libros, permítaseme decirlo aquí, de los que únicamente recomendaría el manual de Adolph Schneider, que a pesar de ser una tribuna de promoción personal, ha realizado una buena adaptación de la parte técnica del libro del Maestro Egami “Karate do para el especialista”, siendo especialmente cuidada la presentación de las katas fundamentales de Shotokai.

No obstante queda pendiente una aportación fundamental para el karate Shotokai en Europa, la contribución del maestro Atsuo Hiruma, uno de los primeros alumnos del Maestro Egami, con el que mantuvo una estrecha relación durante muchos años, y pionero del karate en España. Espero que nos llegue algún día no lejano.

Desde mi punto de vista, los aspectos meramente técnicos pierden importancia frente al concepto del arte. El karate puede contemplarse desde muchas perspectivas: deportiva, de defensa, educativa, de desarrollo interno, etc., la técnica se adapta a la idea que se pretenda transmitir. Por esta razón es fundamental establecer los principios en que se basa el Karate-do Shotokai con el fin de buscar la armonía y la coherencia de la práctica (keiko) con esos principios.

Los principios de Karate-do Shotokai

Desde el punto de vista estrictamente técnico, la práctica (keiko) de Karate-do Shotokai se basa fundamentalmente en el karate del Maestro Gichin Funakoshi (de quien el Maestro Egami fue su primer y más destacado alumno en la universidad de Waseda[2]) y más exactamente en la orientación que le dio su tercer hijo, Gigo, asistente principal del Maestro, con quien tanto el Maestro Egami como el Maestro Hironishi mantuvieron una estrecha relación, tanto de entrenamiento como personal, pero el karate-do Shotokai no debe entenderse como el resultado de una evolución técnica con la intención de establecer diferencias o peculiaridades en que fundamentar la creación de un estilo. Shotokai, tras la muerte del Maestro Funakoshi (1957), intentó completar la integración del karate en el budo. El Maestro Egami, por su ascendencia dentro de Shotokai lideró el grupo que se entregó a esta tarea.

El ideal del Maestro Funakoshi fue el conseguir la evolución del jutsu (la técnica) al do (la vía) y este fue el objetivo principal al que  dedicó su vida[3], tratando de integrar el karate-jutsu de Okinawa (de marcada influencia china) en el budo japonés.

Esto se traduce en la utilización de la técnica (jutsu o jitsu) como vía de perfeccionamiento personal (do), pero a la que hay que dotar de los contenidos del budo. Esta tarea iniciada por el Maestro Funakoshi la continúa el Maestro Egami, fuertemente influenciado por otros budo: el Aikido del Maestro Morei Ueshiba y el Shinwa-Taïdô, del Maestro Shôyô Inoüe.

Los fundamentos de las enseñanzas de sus maestros los concreta el Maestro Egami en tres máximas que recoge en su libro Karate-do sen mon ka ni okuru [4] (Karate-do para el especialista):

Aiki do wa nari. “El Aikido es amor”, frase del Maestro Morei Ueshiba, fundador del Aikido.

Uchu no shinwa ryoku o taitoku seio [5]. Que podría traducirse como “descubre (en el sentido de aprende de tus experiencias) la forma de entrar en armonía con la energía del universo”, frase del fundador del Shinwa-Taïdô, Maestro Shôyô Inoüe.

Y citando textualmente al Maestro Egami [6]

Estos son mis maestros respetados. Además escuché por primera vez del Maestro Inoue la palabra “heiho” (hei: paz; ho: ley).

Aquí el Maestro Egami se pregunta:

¿Cómo será el camino que el Maestro Funakoshi deseaba y quería[7]. Hay una frase que el Maestro Funakoshi siempre me decía:

Shizen ni sakarawazu. “Nunca vayas contra la Naturaleza”.

A partir de estos principios, quizás pueda entenderse más claramente el proceso de la evolución del karate del Maestro Egami.

¿Cuál era el karate que buscaba el Maestro Egami? ¿Hasta dónde llegó? ¿Cuál es la situación actual? Creo que estas preguntas deben contestarse personalmente o desde un mismo grupo de práctica. En mi caso, sentí la necesidad de buscar algunas respuestas y después de haber leído los libros traducidos mencionados anteriormente, creí que algunas de ellas podían estar en la primera parte del libro no traducido del Maestro Egami.

Las largas tardes con la traductora, Ako Sugiura, licenciada en filología hispana, paciente y perfeccionista, enfrentándose a un lenguaje a veces poético, otras veces filosófico, cargado de enseñanzas morales, a veces incluso un tanto brusco y siempre con las dificultades de una expresión formal como corresponde a la época y edad de su autor, han dado su fruto, modesto, pero que esperamos sirva a todas las personas que piensan que el karate, independientemente del estilo que practiquen, les puede ayudar a ser mejores.

La corrección del texto en castellano, de Teresa Sáez y Xavier Mínguez, licenciados en filología catalana, ha hecho comprensibles muchas partes del texto, otras quedan un tanto confusas, pero hemos preferido dejarlas tal como se han podido traducir por si alguien puede sacar partido de ello. Algunos párrafos se han omitido porque ha sido imposible su traducción, aunque creemos que la idea general permanece. La numeración corresponde a los párrafos (no existe en el original), pensamos que puede servir de ayuda por si algún lector que tenga acceso al original en japonés quiere recurrir a otro traductor para hacer una traducción más precisa de alguna parte en concreto. Cualquier aportación en este sentido será bien recibida.

Algunas frases y palabras se han trascrito en japonés y en romaji y se incluyen en el texto debido a la dificultad de su traducción y posibles diferentes interpretaciones.
Espero que los escasos párrafos traducidos unido a la lectura de los textos traducidos de los maestros Funakoshi y Egami permitan a los practicantes de karate encontrar un sentido a su práctica más próximo al que pretendieron mostrar los maestros.

 

Capítulo 2. Las metas del Karate-do. (pág. 32 y ss.)

A continuación recogemos la idea del Maestro Egami sobre el sentido y las metas del Karate-do. Nos hemos limitado a traducir y presentar en un lenguaje comprensible sus pensamientos respecto a lo que debe esperarse del karate o a dónde nos debe conducir su práctica sin introducir ningún comentario ni aclaración que podrían distorsionar lo que el Maestro quiso transmitir. La interpretación queda a cargo del lector.

1.  Como hablé en el capítulo 1 del Karate-do desde mi punto de vista, ahora hablo de sus metas, es decir, aprender la manera de conseguir las verdaderas amistades y conocer la armonía y el amor de verdad. Es evidente que debe de ser como la vida humana.

2. No nacimos porque quisimos. No podemos vivir aunque lo intentemos. Tampoco puede uno morirse a su modo. Son cosas lógicas. Mi amigo Sr. Ishida al que respeto, me enseñó que “La vida es el otro nombre de la misión. Uno vive solo por la misión que tiene”.  Entonces ¿Cuál es la misión? ¿Cuál es el destino? Pienso que hacemos el Keiko (entrenamiento) para encontrarlos. Desde los tiempos antiguos se dice que “A los 50 años, por fin, descubres cuál es tu destino”. Así pues, debe de ser muy difícil el saberlo.

3. Hablando de las metas, hay quien dice que el Karate-do es para formar a las personas, mientras que hay quien dice que es para el beneficio de la sociedad. Sin embargo, será para diferentes propósitos dependiendo del espíritu fundamental (Konjo) de cada uno, de cómo tenga cada uno el corazón (Kokoro). ¿Será posible sujetarlo a una única meta fija? ¿Y eso será bueno? Tengo mis dudas. Hay otras maneras de pensar que defienden  que se trata de cosas que se pueden llegar a dominar a través del adiestramiento de uno mismo, de cosas que sólo se aprenden a través de las experiencias propias. Se trata de cosas que cada uno puede entender de una manera diferente.

4. Para los principiantes puede que sea así. Sin embargo, el gran propósito del Keiko debe de ser el andar ese camino con toda la fuerza creyendo que esto te va a dirigir al supremo del mundo. El Dios es el amor, el amor es la sinceridad, eso es todo. Espero que piensen así y sean así los que estén dispuestos a aspirar a ser expertos.

5. ¿Cuántas personas podrán contestar claramente, en el acto, a la pregunta de cuál es la meta del Karate-do? Los principiantes es posible que no puedan contestar, pero los que están en el nivel de elegir este camino como expertos deben pensar en ello profundamente.

6. Sería interminable si me pusiera a hablar de las utilidades actuales y de los efectos inmediatos del Karate-do. Para los principiantes serán la salud, la belleza estética de todo el cuerpo, el arte de autodefensa, el adiestramiento de la mente y la formación del espíritu fundamental (Konjo) etc. Es incontable. Pero ¿Sería suficiente sólo con estas metas?

7. Watashitachi no aruku michi wa
El camino por el que andamos
shijou saikou eno michi
es el que va al supremo del mundo.
Ippo ippo fumishimete
Avanzamos paso a paso
Inochigake de aruku michi
por el camino que andamos con riesgo de la vida.

8. El Karate-do puede ser no sólo el medio sino también el fin en sí mismo.

9. Nosotros,  como expertos y guías ¿Cómo podemos enseñar a los jóvenes para que no se equivoquen de dirección en el camino? Quiero que piensen mucho sobre eso.

10. Desde los albores de la historia, muchísima gente llamada religiosa, moralista y grandes hombres sabios han expuesto el camino. A pesar de ello, en la actualidad se está muy lejos de la sociedad  ideal. Han continuado los conflictos interminables hasta nuestros días. ¿Qué es el paraíso? ¿Qué es el cielo? ¿Cuándo nacerá en esta tierra el paraíso y realizará el cielo?

11. El Keiko, el adiestramiento de Karate-do es el camino que va al supremo del mundo, y está por encima de los conflictos. De eso  no cabe duda, porque las experiencias así lo demuestran.

12. (Finales de p. 32) Como si no supieran de las peleas sangrientas de este mundo, el universo y la gran naturaleza siguen siendo hoy igual que ayer, y lo seguirán siendo eternamente. El nacimiento y la muerte se repiten en este mundo fenomenal.

13. El Karate-do contiene  un tema muy importante: ¿Cómo vivir en esta vida tan efímera? Se puede decir que es Do (camino), o sea, Karate-do, que puede unir la vida efímera y  la vida eterna, y así es la vida de verdad.

14. No quiero decir que todos tengan que aprender Karate-do, pero quiero que  los que aprenden Karate-do entiendan bien esto. Me gustaría enseñar a la gente que no pueda encontrar el sentido de la vida, a los que estén pasando la vida sin hacer nada, que hay un camino como éste.

15. Buscando el origen del Karate-do en Okinawa, China e India, nos encontramos con que el Karate no existía sólo como una técnica de lucha sino que era una de las formas de adiestramiento humano que servía para perfeccionar la cualidad humana, era una manera de descubrir la espiritualidad.

16. Se puede decir que la visión actual del mundo del Karate-do, en este sentido, es algo que ya había degenerado y corrompido por completo. Por supuesto, yo mismo soy fuertemente consciente de una parte de la responsabilidad de este hecho. En mi juventud pensaba que todas las prácticas tenían que ser enfocadas hacia la lucha real, daba prioridad al Jiyu kumite (combate libre), golpeaba el makiwara  pensando que había que tener puños más duros para dar golpes más fuertes y así, poco a poco, empecé a desviarme del Keiko original. El Jiyu kumite fue el origen de la “competición” actual, que empezó a celebrarse cuando yo era joven.

17. Sin embargo no entiendo por qué este movimiento y esta forma de pensar siguen siendo iguales pero en sentido contrario, después de tantos años. Está fuera de la cuestión si va a desarrollarse como un deporte total y con las competiciones, porque la competición tendrá el otro sentido, y será totalmente diferente. Por lo menos, si queremos que el Karate-do se desarrolle como el verdadero Karate-do que nos mostró el maestro Funakoshi, es decir, como  un desarrollo del camino, tenemos que reflexionar ahora.

18. El camino hacia la verdad, el camino hacia lo supremo. Si el Karate-do es este camino, o queremos que así sea, tenemos que volver al punto de origen recordando la enseñanza del maestro Funakoshi.

19. En el Karate-do entendido como Budo (El camino del caballero -guerrero- japonés) y Heiho (La ley de la paz) no tiene cabida la competición. Cuando uno tiene como meta ganar en la competición se aleja mucho del Budo y del Heiho, está siguiendo el Chikusyo-do (el camino de mierda*), y para eso no hace falta hacer Keiko (entrenamiento). Si no conocemos realmente la razón por la cual el maestro Funakoshi declaró que “En Karate-do, no hay competición”, no se puede entender “El Karate-do” como Do (camino).

20. Los débiles quieren ser fuertes. Es  natural. Y los fuertes quieren ser aún más fuertes. Eso también es natural. Aunque lo intentemos con todas nuestras fuerzas, no sabremos hasta donde tenemos que llegar, dónde está nuestro límite. Si te presentas a una competición y consigues ser campeón de Japón, se tratará de algo temporal, porque el próximo campeón será otro. Estar contento por conseguir ese nombre falso y temporal, no está mal, porque eso es el mundo de la competición. Sin embargo, el sentido del “Karate-do” como Do (camino) debe ser diferente. El camino es profundo e  infinito. No es nada fácil de encontrar el límite.

21. Seguimos pensando en el límite de la fuerza física, y si esto es advertido empezamos a pensar en el límite de los humanos. Y después, empezamos a desear alcanzarlo. Eso también será el curso natural de las cosas.
(p.34)

22. Después de esto, empiezas a pensar que el mundo de la competición es  una cosa absurda y vana. Llegas a tener esa idea cuando haces Keiko (entrenamiento) seriamente, y piensas seriamente en esto. Y después empiezas a creer que hay otras cosas mucho más importantes que esto. Eso también es natural.

23. No importa que seas mediocre, joven o viejo, hombre o mujer, “El camino está cerca” si tienes ganas. Puedes entrar en el mundo del Do (camino) cuando lo desees.

24. Al menos, a la hora del Keiko (entrenamiento), hazlo con toda la fuerza, sin pensar en las chicas y alejándote de la mente verde. Eso te permite avanzar en el camino hacia lo supremo. Haz Keiko (entrenamiento) con mucho entusiasmo, poniendo toda tu alma en cada movimiento de las manos o de las piernas. Entonces, nacerá el Waza (arte, técnica) y la figura será  una maravilla.

25. Hitori hitori ga chiisana hikari to naru
Cada uno se convierte en una pequeña luz
Ju-nin hyaku-nin to atsumaru
Se reunen diez, y cien personas
Soshite ookina hikari to naru
Y se convierten en una gran luz
Sugarashii sekai no jitsugen.
La realización del mundo maravilloso.

26. Es posible morir por la tarde, después de oír de Do (camino) por la mañana. Existe esa palabra. ¿Qué es el Do? ¿Qué es la vida? ¿Por qué nacimos y para qué, con qué propósito vivimos? Keiko es la vida misma. Entonces las metas del Keiko deben  de coincidir con las de la vida. Un punto que une el pasado eterno y el futuro perpetuo, el toque de la vida misma, eso será el Keiko (entrenamiento) del Do.
(p. 34 fin)

 

Sección 2ª. La manera de hacer Keiko (pág. 35)

 

En esta sección de su libro el Maestro Egami explica su idea de cómo debe orientarse el “keiko” y qué se pretende con su práctica. Presentamos la traducción (incompleta) sin ningún comentario. Creemos que es interesante que el practicante de karate extraiga sus propias conclusiones y le haga mejorar en su práctica. Partes fundamentales como “kata” y “kumite” están sin traducir, pero esperamos que el trabajo hecho sea de utilidad para entender mejor el karate del Maestro Egami.

 

(pág. 36)

27. Hoy en día, el Keiko del Karate-Do se practica en grupo (equipo) aunque, por supuesto, se puede practicar de manera individual, manera esta última mucho más importante. Eso es una característica del Karate-do. Ante todo, vamos a hacer Junbiundo (ejercicios preparatorios) —así intentamos que esté flexible no sólo el cuerpo sino también la mente— luego pasamos al Kihon y a la Kata, y finalmente al Kumite.

Capítulo 1. Junbiundo (ejercicios preparatorios)

28. Voy a expresar con el orden debido lo siguiente. En el Keiko de Karate-do, el Junbiundo no debería ser una simple gimnasia. Sirve para el Keiko, necesariamente debe de ser una preparación para el Keiko.

29. Hay varios Junbiundo, como el Juunantaiso (que son ejercicios  para tener cada parte del cuerpo flexible), el usagi-tobi (salto del conejo), el moro-geri (varios tipos de patadas en salto) etc. Pero el objeto de todos estos ejercicios es dejar flexible cada parte del cuerpo, que se ha puesto duro, para el comienzo del Keiko.

30. El cuerpo y el corazón (la mente), por naturaleza, son una cosa unida. Así que si haces flexible el cuerpo, el corazón también se hace flexible, es decir, que si haces flexible el corazón el cuerpo también se hace flexible.

31. Hay que intentar tener el cuerpo y el corazón tan flexible como lo tiene un bebé. Debes intentar no tener ninguna tensión en el cuerpo al practicar todos los ejercicios. Solo hace falta la fuerza mínima para moverte, y eso te permite conseguirlo de manera natural.

Capítulo 2. Kihon básico.
(p. 37)

32. El Kihon es el fin último, la culminación. En Karate-do existen varios waza (arte, técnica), sin embargo hasta ahora se ha dicho que lo último es un tsuki y un uke, mientras que lo primero debe ser un tyudan-zuki y un gedan-barai que es una uke-waza. Ahora, vamos a centrarnos en este tsuki.
Un estudio sobre el tsuki de Karate.

33. Yo, durante mucho tiempo, he dudado sobre la eficacia real del tsuki de Karate. He hecho de todo: Ita-wari (rompimientos de tablas), Kawara-aari (rompimientos de tejas), Renga-wari (rompimientos de ladrillos), etc. Pero no podemos saber qué grado de efecto puede causar este tipo de golpe en el cuerpo humano, aunque nos permite romper tablas y ladrillos. Por experiencia propia, sé que el cuerpo humano es más robusto de lo que se cree, tiene características diferentes a la tabla y a la teja, y además posee un enigmático kokoro (corazón).

34. (párrafo sin traducir)

35. Te pondrás nervioso al dudar si tu tsuki es eficaz o no, al pensar que puede ser que no tenga ningún efecto. Preguntaba a cualquiera, incluso a los compañeros de Karate-do, si el tsuki de Karate-do podía tener efecto. Algunos respondían que sí, otros respondían que no lo sabían, pero ninguno podía asegurar que sí. La mayoría decía que tenía efecto de “Ichigekihissatsu” (golpe de la muerte). Parece ser que intentaban creerse ciegamente esa tradición antigua, o bien intentaban no tocar la  intranquilidad que existía en el corazón y creerse lo que decían. Podía interpretarse así.

36. Tampoco se atrevieron a comprobarlo con su propio cuerpo y, naturalmente, no pudieron hacerlo con el cuerpo de otro. Creo que había algunos que lo habían comprobado con el cuerpo de otro, pero había sido poco eficaz o, al menos, no resultó mortal. Eso no ha sido anunciado al público, porque se sentía vergüenza de no haber podido hacerlo con eficacia.

37. Tenían que haberlo hecho en el momento preciso, para dar un tsuki eficaz. Y además tenía que ser muy rápido. Al desafiar la muerte, rara vez resultaron muy eficaces, eran puñetazos que no tuvieron nada que ver con el golpe de “Ikkenhissatsu”. En ese caso, se les ocurrieron diferentes formas y movimientos normales, es decir, los de Keiko. Se puede notar que se dan diferentes tsuki en cada momento del kihon, la kata y el kumite. Es pura suerte dar un tsuki eficaz. Hasta hoy he dejado que me dieran unos diez mil puñetazos (tsuki) en el hara (vientre), sobre todo en el mizoochi (el epigastrio, uno de los puntos vitales), y en esta experiencia baso mis afirmaciones.

38. Para acabar con esa inquietud hice varios esfuerzos y estudios, y llegué a la conclusión de que “el Karate es  un arte (waza) de concentración”. Ante todo, empecé  a concentrar materialmente toda la fuerza en un punto, pensé que tenía que concentrar materialmente toda la fuerza en un punto del oponente a la hora de realizar un tsuki o uke. Así pues, intenté conseguirlo.

39. A medida que continuaba el Keiko, inevitablemente empecé a darme cuenta de que esta “concentración” no era simplemente material, sino que en ella adquiría una mayor importancia el estado del “kokoro” (mente).

(p.38)

40. ¿Cómo puedo producir un tsuki eficaz? ¿Qué tsuki puede tener efecto? Eso es lo que quiero saber, quiero saber si mi tsuki es eficaz o no. Pero no hay nadie que me deje comprobarlo con su cuerpo. Finalmente, pensé que la única manera de indagar el verdadero tsuki eficaz era dejar a varias personas que me dieran a mi un tsuki en el hara (vientre), y pedí a varios deportistas que me lo dieran con todas sus fuerzas. Fueron muchos los que golpearon mi hara aparte de la gente de Karate, Judo, Kendo, Boxeo, etc.

41. El resultado fue un desastre, porque me enteré de que el tsuki de la gente de Karate era el menos eficaz de todos. Y cuanto más entusiasmo ponía a la hora de practicar Karate a lo largo de muchos años, menos efecto tenía. El más eficaz era el de la gente de boxeo. Pero lo más sorprendente fue saber lo eficaz que era el tsuki de la gente que nunca había practicado Keiko, el de la llamada gente profana (amateur).

42. Me quedé atónito. ¡Que cosa! ¿Por qué? ¿Cuál era la diferencia? A partir de aquí, empecé a volver a perseguir cómo era el verdadero tsuki eficaz y cómo se podía conseguir.

43. Mientras examinaba, me di cuenta de mi error. Hasta entonces había pensado que el Keiko de “karate” consistía en agarrotar tu cuerpo lo máximo posible, y que eso significaba ser fuerte. Pero de esta manera sólo consigues agarrotar todo el cuerpo y agarrotar tu cuerpo significa parar movimientos. Ahí encontré el defecto e intentaba corregirlo, persiguiendo un cuerpo flexible. Cambié mi finalidad en favor de conseguir una figura y  una forma natural, y decidí volver a estudiarlo.

44. Puedo decir que rompí con todos los esquemas que había seguido hasta el momento, es decir, cambiando mi punto de vista intentaba dar un tsuki realmente natural, como si fuera un profano que tuviera docilidad. Al comprobarlo me daba cuenta de que tenía un gran efecto.

45. Se puede decir que el Keiko, hasta aquel momento había sido una práctica que consistía en agarrotar, en fijar el cuerpo innaturalmente, en convertirse en un resto mortal. Creo que entendí el significado de la frase “Shizen ni sakarawazu” (“Nunca vayas en contra de la naturaleza”) que nos enseñaba siempre el maestro Funakoshi.

46. Recuerdo el tsuki del maestro Funakoshi, él lo daba como si tal cosa. Y el maestro Shimoda (que estaba bajo la dirección del maestro Funakoshi y que fue llamado “cedro solitario” y que murió siendo joven) lo daba con indiferencia. Yo no podía parar a ninguno de los dos, a pesar de que lo intentaba con todas mis fuerzas.

47. También me acuerdo del formidable “Furitsuki” (péndulo) de Wakasensei (maestro joven), Gigo Funakoshi, tercer hijo del maestro Funakoshi y el que hubiese debido ser el sucesor, pero que también falleció joven.

48. Si el tsuki no es eficaz de verdad, no hace falta ni pararlo, ni recibirlo seriamente, ni hace falta realizar ninguna waza (técnica). El Keiko de verdad empieza por el verdadero tsuki eficaz, así lo recibes seriamente, lo manejas, y de eso nace la waza. Allí encontré el origen del verdadero Keiko.

49. El tsuki tiene que tener necesariamente efecto. Es necesario llegar a conocer de verdad qué tsuki tiene efecto y cómo puedes conseguirlo a través de las experiencias del Keiko. …
Si el tsuki choca con algo, debe necesariamente de atravesarlo. Si la fuerza vuelve hacia ti, significa que tu tsuki no es nada eficaz. Concentrando tu fuerza en un punto determinado, el tsuki se convertirá en “Itchigeki hissatsu” (golpe de la muerte)…

50. El tsuki que nace de nosotros de una manera natural es el que debemos aprender y dominar. El tsuki más despreciable es el tsuki artificial, es decir, el que aprovecha un momento de descuido del oponente, el llamado “Kinchaku giri no tsuki” (“tsuki de rateros”). Hay que dominar el arte del tsuki natural.

NOTA. Los números corresponden a los párrafos (sin numerar en el original). Se ponen con el fin de facilitar su localización en el texto original en caso de que se desee revisar y ampliar la traducción.

Traducción del original japonés: Ako Sugiura
 Redacción en castellano: Teresa Sáez. Xavier Mínguez. Eloy Izquierdo

 

[1] El Maestro Genshin Hironishi murió el 21 de diciembre de 1999

[2] Tokitsu, K. Histoire du Karate-do. p. 138

[3] Egami, S. The Way of Karate Beyond Technique p.9

[4] Traducción de fragmentos por Ako Sugiura.

[5] Shin: simpatía. Wa: armonía. Ryoku: fuerza (N. de la T.)

[6]Tokitsu, K. Histoire du Karate-do. p. 138

[7] Los términos en japonés empleados aquí para “deseaba” y “quería” tienen un significado muy profundo. (N. de la T.)

BIBLIOGRAFÍA

Egami, S. (1970)  Karate-do sen mon ka ni okuru (Karate-do para el especialista). Kodansha: Tokyo.

Egami, S. (1976)The Way of Karate Beyond Technique. Kodansha. Tokyo.

Egami, S. (1980) The Heart of Karate-do. Kodansha. Tokyo.

Tokitsu, K. (1993) Histoire du Karate-do.  SEM. París.