Historia

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De China a Okinawa

Introducción del arte chino de combate en Okinawa

Las relaciones comerciales entre Okinawa y China comienzan en el siglo XIV y a partir de 1372 es el emperador de China el que confiere su título al rey de Ryukyu, nombre que dan china a la isla de Okinawa y por extensión a todo el archipiélago, nombre que se mantiene hasta el año 1880 en que la isla recupera su nombre de Okinawa-jima. Con cada ascensión al trono de un nuevo rey de Ryukyu, se desplazaba una embajada china a la isla para formalizar los actos protocolarios en nombre del Emperador de China. Desde 1372 a 1866 se repite 23 veces este viaje de las delegaciones chinas, compuestas por unas 500 personas, entre funcionarios y militares, que permanecían de tres a diez meses en la isla, lo que representaba una enorme carga para las finanzas de la isla, llegando a veces el gobierno de Ryukyu a ocultar por un tiempo la muerte de su rey para retrasar este gasto. Es de suponer que estas delegaciones jugaron un papel importante en la trasmisión del arte de combate de china, por lo menos en los primeros tiempos. En 1392 se instala en la villa de Kume, en la región de Naha, la ciudad más importante de la isla, a instancias del rey de Ryukyu un grupo de funcionarios chinos con sus familias (las 36 familias), con la misión de redactar los escritos oficiales en chino y procurar unas relaciones fluidas con el Imperio chino, así como difundir la construcción naval y el arte de la navegación, lo que contribuiría a facilitar los intercambios. Según parece, los habitantes de esta villa y sus descendientes, que vivían en un círculo bastante cerrado, practicaron un arte de combate. Este arte fue una manifestación de sus privilegios y al mismo tiempo contribuía a reforzar su autoridad y su capacidad de defensa. Los residentes de Kume y los embajadores chinos fueron piezas clave en la génesis del karate.

El marco histórico

A finales del siglo XV, queda toda la isla bajo la autoridad total del rey de Okinawa, quedando constituido un estado centralizado y perdiendo los jefes locales la autonomía de gobierno de que disponían dentro de su territorio. La dinastía bajo la que se produce esta situación, “el segundo clan Sho”, establecida en 1469, perdura hasta finales del siglo XIX. Se obliga a todos los jefes locales a residir en Shuri y el poder de este Estado se extiende a las islas vecinas de Okinawa. En 1509 se construye el castillo de Shuri, y en él una inscripción en el monumento existente en el patio central, recoge un edicto, uno de cuyos puntos obliga a todos los habitantes a depositar todas las armas existentes en el castillo “para proteger el país”. Esto supone el desarme de toda la población y sobre todo, y posiblemente fuese éste el objetivo fundamental, el desarme de los señores locales. Así, el primer desarme de Okinawa es realizado por el rey de Okinawa y no por gobiernos extranjeros (China o Japón) como generalmente se cree. Es este un punto a destacar ya que está ampliamente extendida la idea del nacimiento del karate como resultado de una revuelta popular contra un invasor extranjero que había privado de sus armas a Okinawa. Otra versión hace nacer el karate como una revuelta contra el poder opresivo del propio gobierno que había desarmado a la población, pero es erróneo atribuir el nacimiento del karate a una revuelta ya que a quienes realmente afectaba el desarme era a los señores locales.

Por otra parte, en el siglo XV se inicia un gran desarrollo del comercio entre China y Japón en el que Okinawa juega un importante papel debido a su situación geográfica.

En 1609, el señor japonés de Satsuma invade el reino de Ryukyu venciendo rápidamente la resistencia opuesta gracias a la superioridad de su armamento, ya que contaba con fusiles, introducidos años antes por los portugueses en Japón. La imagen de los habitantes de la isla defendiéndose de los invasores utilizando el karate, es tan heroica como alejada de la realidad. El te o Okinawa-te no estaba difundido entre los habitantes de Okinawa, sino que su práctica se limitaba a los cerrados círculos de la nobleza e incluso entre ésta, de una manera secreta.

En un tratado sobre el arte de la guerra y las artes de combate publicado en China bajo la dinastía Ming (1621), el arte de combate sin armas no se utiliza en las batallas, pero es la base del manejo de todas las armas. La mayor parte de las técnicas de combate sin armas están desarrolladas con vistas a poder utilizar eficazmente las armas. La evolución lógica de las artes marciales japonesas es similar, por ejemplo, el jujitsu se desarrolla como un medio para perfeccionar el arte del sable.

Hasta finales del siglo XIX, Ryukyu vive bajo una doble dominación, de China y de Japón, ya que el señor de Satsuma mantiene el vasallaje de Ryukyu a China haciendo posible así una relación comercial con China, de forma indirecta, ya que el régimen shogunal del japón tenía prohibida todo tipo de relación con el extranjero. Debido a esta doble dominación, la isla se mantiene durante largo tiempo replegada sobre sí misma sin que su propia cultura se pueda afirmar. Así, las circunstancias de la doble dominación y el contacto con China enmarcan la formación y desarrollo del karate a lo largo de un prolongado periodo.

La formación del karate

               La imagen simplista del karate como arma de combate inventada por los paisanos privados de armas para luchar contra los opresores carece de fundamento histórico. El desarrollo del karate es mucho más complejo y en él juega un papel importante la historia de la isla, con las influencias china y japonesa. Es con Sökon Matsumura, a principios del siglo XIX con quien el karate pasa de la leyenda a la historia. Él representa la transmisión del arte de la nobleza. Conocedor del arte del sable y del arte chino de combate y Maestro de Artes marciales del rey, su aportación consiste en una sistematización del arte secreto de Okinawa  transmitido de una forma fragmentaria.

Al parecer no hay trazas de la existencia de un arte de combate en los siglos XV y XVI entre el pueblo. Si se produjo una transmisión del arte chino de combate a través de los habitantes de Kume, fue limitado a círculos restringidos de la nobleza. Por otra parte, existe la hipótesis de un arte de combate autóctono, el Okinawa-te,hipótesis reforzada por el hecho de la coexistencia de las denominaciones tö-de  y Okinawa-te, este último dividido en Shuri-te, Tomari-te y Naha-te, lo que hace pensar en un arte original de Okinawa que se viese enriquecido e influenciado por el tö-de chino, aunque la falta de documentos deja esto en una mera hipótesis y lo más probable es que el Okinawa-te se desarrollara a partir del contacto regular con China o en todo caso, hubiera llegado antes a Okinawa desde alguna de las islas más próximas a China alguna forma de combate sin armas.

No existen tampoco evidencias sólidas que soporten la existencia de un arte marcial popular, fuera del ámbito de la nobleza, no obstante, ciertas danzas populares de Okinawa tienen gestos muy próximos a determinadas katas de karate. Por otra parte, el karate de Tomari (Tomari-te) próximo al Shuri-te, es calificado deInaka-te (karate de los paisanos) por los adeptos de Shuri-te. Después de la invasión del país por los señores de Satsuma, que mantienen la prohibición del uso de armas, se establece una fuerte jerarquía social similar a la existente en el Japón feudal, pero con el correr del siglo XVII y ya en el XVIII, se produce una cierta movilidad social entre las distintas clases sociales a pesar de la compleja jerarquización del sistema, lo que permite pensar que poco a poco, las artes de los nobles comienzan a penetrar en otras capas sociales y si bien continúa el secreto de la transmisión, ya no es el arte un privilegio de una clase.

Existen pocos datos históricos de personajes anteriores al siglo XIX, tales como Whanshu, Kusanku, Sakugawa, Yara, etc., aunque los trabajos de invvestigación actuales y futuros es posible que permitan ir más lejos todavía. Lo que sí es evidente es que el arte chino de combate ha jugado un papel fundamental en la formación del karate, el cual no hubiese adquirido esta forma sin el contacto con el arte de combate chino, incluso aunque hubiesen existido en Okinawa, lo cual no es cierto, técnicas de combate suficientemente elaboradas como para servir de base a la creación de un arte de combate. Según algunos autores, es probable que la influencia del arte de combate chino en Okinawa tuviese lugar de tres formas complementarias: La aportación de los viajeros venidos de China, la transmisión por los chinos instalados en Okinawa y en un periodo más tardío, por los habitantes de la isla que viajaban a China.

El desarrollo de las escuelas en Okinawa

            Hemos visto que desde 1372 a 1866 diferentes delegaciones chinas visitaron Okinawa para la ceremonia de coronación del rey y dado el tiempo que pasaban en Okinawa resulta difícil pensar que estuviesen todo el tiempo en la villa de Kume, con lo que es más que posible que hubiese filtraciones del arte chino de combate fuera de ese lugar, existiendo crónicas que refuerzan esta posibilidad. Sin duda, la delegación china ha sido una de las vías importantes de la introducción del arte de combate en Okinawa, arte que encuentra su principal asentamiento en las familias chinas establecidas en Kume. A partir del siglo XIX, pocos años antes de la Guerra del Opio, comienza a relajarse el aislamiento de Kume, consecuencia de los problemas existentes en la sociedad china y poco a poco comienza el arte a filtrarse en la próxima Naha, ciudad de la que depende y comenzando a conocerse como Naha-te.

A partir del siglo XVII comienzan a ir a China viajeros de Okinawa, aunque su aportación debió ser fragmentaria y parcial, no pudiendo hablarse de una escuela de “te” en Okinawa antes de Sokon Matsumura, a comienzos del siglo XIX. El arte transmitido por Matsumura que ha llegado hasta nosotros, se formó a partir de la integración de tres elementos, el bagaje técnico existente, el arte del sable japonés de la escuela Jigen-ryu y el arte de combate chino. Las escuelas tradicionales de te, enseñaron el arte de Matsumura y de sus contemporáneos. A partir del siglo XIX, estas escuelas adoptaron el nombre de la localidad de donde procedían los adeptos: Shuri-te para designar la escuela de Matsumura que se desarrolló en torno al palacio de Shuri, Tomari-te para designar la escuela que se desarrolló en un población vecina y Naha-te para designar la escuela de los chinos de Kume que difundieron su arte en la cercana Naha. El Tomari-te se parece bastante al Shuri-te y estas dos escuelas representan un arte de combate producido por la cultura de Okinawa.

La población de Kume jugó un papel importante a lo largo de cinco siglos y que el arte de combate que practicaron los chinos de Kume se llegó a conocer como Naha-te, pero únicamente hasta la década de1830 este arte no comienza a ser realmente accesible a los habitantes de la vecina ciudad de Naha. La función histórica de Kume finaliza en 1879 con la extensión a la isla del poder del estado japonés moderno. Sus habitantes debieron volver a China o integrarse en la población de Okinawa.

La transmisión cerrada del arte de combate chino pasa a una difusión poco a poco más dispersa. Kanryo Higaonna, nacido en Naha en 1852, estudia en China durante quince años el arte de combate que aprendió en Naha de un habitante de Kume. A su regreso a Okinawa funda una escuela a la que llama Naha-te. El Naha-te renovado por Higaonna es recogido por su discípulo Chojun Miyagi, que también estudió en China y denomina a su escuela Goju-ryu, perpetuando así el arte de combate de Naha, heredero fiel del arte de combate chino.

La formación del Shuri-te y del Tomari-te no están tan claras como la del Naha-te. Kanga Sakugawa (1782 – 1865 ?), es uno de los maestros de karate más antiguos cuya existencia puede confirmarse. Fue un señor de Okinawa enviado a China por su gobierno para conocer la ciencia y cultura chinas y perfeccionarse en el arte marcial chino to-de. En su estancia en China, fue autorizado a viajar a Pekín, donde pudo entrar en contacto con la Escuela del Norte del arte marcial chino que allí se practicaba. Los viajeros anteriores que fueron de Okinawa a China, lo hacían a la ciudad de Fuzhou, en el sur de China, donde se concentraba el comercio con Okinawa y donde se practicaba la Escuela del Sur, por lo que antes de Sakugawa los elementos dominantes de karate se basaban en esta escuela. Con Sakugawa comienza una renovación en el karate de Okinawa por la introducción de nuevos elementos que caracterizan la corriente de Shuri y también la de Tomari. Sakugawa hace tres viajes a China, llegando hasta Pekín. En su tercer viaje presenta en Pekín a su alumno Sokon Matsumura (1809-1899), quién tendrá una gran influencia en el desarrollo posterior del karate en Okinawa. Matsumura, miembro de una familia noble de Ryukyu es autorizado a estudiar el arte del sable de la escuela Jigen-ryu, aprendizaje reservado exclusivamente a los guerreros del señor de Satsuma, a su regreso a Ryukyu es enviado a China, dónde en Pekín aprende el arte de combate de una de las escuelas del norte de un maestro chino llamado “Iwa” en la forma de Okinawa de su nombre chino Wei Bo, así, el karate de Shuri presenta semejanzas técnicas con las escuelas del norte de China. A su regreso a Ryukyu, Matsumura entra a formar parte de la guardia del rey y comienza poco a poco a enseñar su arte. Su escuela recibe más tarde el nombre de Shuri te y una variante de esta escuela se desarrolla en la ciudad vecina de Tomari, denominándose Tomari te. Con Matsumura comienza una fase de creación del karate a partir de la integración sistematizada del arte marcial de Okinawa y de las aportaciones china y japonesa, esta última a través del arte del sable.

La tradición de Matsumura llega hasta nuestros días fundamentalmente de la mano de Anko Itosu (1830-1915) discípulo de Matsumura quien realiza una profunda reforma en los sistemas de enseñanza del karate con el fin de introducirlo en el ámbito escolar, lo que le valen no pocas críticas de otros maestros contemporáneos. Dos de los discípulos de Itosu, Gichin Funakoshi (1868-1957) y Kenwa Mabuni (1889-1953), se trasladaron al centro de Japón y consagraron su vida a la difusión del karate, pero esta parte de la historia ya es más conocida y está escrita por sus propios protagonistas.