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Del Tö-de al Karate-do

      El término “karate-do” o simplemente “karate”, para definir la forma de lucha procedente de Japón que emplea golpes y paradas con brazos y piernas como característica principal, puede pensarse que es muy antiguo, pues no lo es tanto, algo más de setenta años a la fecha de este trabajo (1997).

El karate-do tal como se conoce hoy en día es un arte marcial relativamente reciente, aunque sus orígenes se remonten a varios siglos atrás. Incluso la adopción del nombre actual no está muy lejana en el tiempo, ya que data de los años de 1930. De la evolución del nombre de este arte marcial pueden comprenderse parte de sus características y estructura actuales.

En japonés, la escritura es a base de ideogramas y la relación entre el ideograma y el sonido con el que se pronuncia no tiene una relación tan directa como en las escrituras fonéticas. En japonés (al igual que en chino y en otras lenguas) pueden existir diferentes formas de pronunciación del mismo ideograma y del mismo modo, a un mismo sonido pueden corresponderle distintos ideogramas.

El nombre antiguo del karate era tö-de “la mano de (te) , de china tö”.
Puede aquí aclararse que la pronunciación de en lugar de te es debido a una cuestión puramente fonética, para suavizar la pronunciación de la “t” cuando no se encuentra en primer lugar en una palabra.

El ideograma (tö), se puede pronunciar también “kara”, y al principio del siglo XX,  “karate” fue la expresión que comenzó a popularizarse, pero con el mismo ideograma que representaba la palabra “China”, significando “karate” igualmente “la mano de China”. El término “te”, literalmente “mano” puede tener también el sentido de técnica o de arte, admitiendo la expresión “karate” el sentido de “la técnica de China”.

La utilización de la pronunciación “kara” permite jugar con un doble sentido, ya que existe otro ideograma  que se pronuncia de la misma forma, pero con el significado de “vacío”. Este cambio del ideograma del sonido “kara” tiene dos aspectos complementarios, por una parte, el significado de “vacío” tiene dentro del budismo zen un sentido mucho más profundo que la mera ausencia de todo, con lo cual el karate adquiere una entidad estrechamente relacionada con valores espirituales y religiosos tradicionales japoneses, por otra parte, este cambio llega en una época de gran desarrollo del nacionalismo japonés con lo que para el karate resulta beneficioso, o al menos conveniente, librarse de su relación con algo extranjero.

Esta forma “kara-te”, con el significado de “la mano vacía” surge y se difunde en la década de 1930, época en que los maestros de Okinawa comienzan a introducir su arte dentro de la más amplia tradición del budo. Con la adición del sufijo “do”, (camino o vía), mencionado por primera vez por el maestro Funakoshi Gichin, con el rechazo al principio del resto de expertos, se inicia la integración plena del karate-do en el budo.